Rinoplastia en la tercera edad

A pesar de que muchos estén convencidos de que la cirugía de nariz solo es solicitada por jóvenes y adultos, lo cierto es que cada vez más personas que han entrado en la tercera edad consultan con especialistas para hacerse una rinoplastia.

La mayor parte de las personas creen que a medida que uno envejece la nariz crece de tamaño, sin embargo esto ha probado ser incorrecto. Lo que se ha demostrado de manera constante es que la punta de la nariz de una persona anciana tiende a caer y a estirarse por efecto de la gravedad. Después de los 60 años, toda la piel del cuerpo pierde elasticidad y tonicidad.

Los tejidos de la nariz, además, se debilitan y estiran en exceso. El hecho de que un exceso de piel tienda a caer en los costados de la punta de la nariz probablemente explique por qué tantas personas creen que las narices de personas mayores de edad aumentan de tamaño.

Uno de los factores que determinan el aumento de los tejidos nasales es el efecto que tienen los años en los músculos y ligamentos que los rodean. Con los años, el estiramiento de los músculos que intervienen cuando se sonríe deteriora considerablemente el aspecto general de la nariz.

Para vencer los efectos del paso del tiempo sobre una nariz, lo único que se puede hacer es una rinoplastia. Dado que en pacientes ancianos la operación tendrá un efecto rejuvenecedor, a menudo se aconsejará acompañar esta intervención por una cirugía que armonice los cambios de la rinoplastia con el aspecto de párpados y de la piel del rostro.

La rinoplastia para ancianos consiste simplemente en la elevación de la punta de la nariz. Dado que no implica el corte o la manipulación de huesos y ligamentos nasales, resulta prácticamente indolora. Por otra parte, el período de recuperación suele ser menor y situarse entorno a los cinco días.