La nariz es uno de los rasgos faciales más importantes de toda persona y por lo tanto, uno de los rasgos característicos de toda etnia o raza. La rinoplastia tiene como objetivo alterar el aspecto de la nariz y como consecuencia de esto, uno de los posibles efectos secundarios de la rinoplastia es la modificación de estos rasgos étnicos y la posible pérdida de la identidad étnica. Hay muchas personas que buscan precisamente esto de esta operación pero hay otro grupo de personas que no se desea que esto ocurra y que por este motivo es reacia a pasar por el quirófano de un cirujano estético.
Gracias al perfeccionamiento de las técnicas que se utilizan en las operaciones de rinoplastia, entre ellas la incorporación de la tecnología láser, la precisión ha mejorado mucho, de forma que la pérdida de rasgos faciales se ha disminuido.
Este hecho es de vital importancia cuando el paciente quiere conservar sus rasgos étnicos y evitar que una operación de rinoplastia modifique su apariencia hasta el punto de perder la representatividad étnica que sus rasgos le ofrecían.
Hasta hace unos años, uno de los mayores temores que expresaban las personas que respondían a las encuestas y que estaban interesadas en la rinoplastia era la posible pérdida de sus rasgos étnicos. En un mundo cada vez más globalizado y más igualado, la diferencia se ha convertido en un valor añadido, amén del valor sentimental y familiar que el mantenimiento de unos determinados rasgos faciales conlleva.
Por ello, los especialistas han buscado la precisión con el objetivo de superar esta reticencia. Ahora personas de origen hispano, de origen afroamericano o de origen asiático acuden a las consultas de los cirujanos estéticos atraídos por la idea de poder modificar ligeramente su nariz sin perder, parte de la muestra física de su origen.
Sin embargo, no se puede olvidar que las operaciones de rinoplastia no son totalmente exactas y que los resultados que se obtienen difieren ligeramente de lo esperado, de lo visto en las fotografías previas a la operación, por lo que antes de acudir a una operación de rinoplastia hay que prepararse para los resultados finales y discutirlo mucho con el cirujano plástico.
En cualquier caso, la demanda para este tipo de operaciones está en plena progresión gracias a la mejora de los resultados ofrecidos y a la reducción generalizada de los precios.