Las prótesis nasales son pequeños añadidos externos que coloca el cirujano en la nariz del paciente para darle a ésta la forma deseada. Las prótesis nasales se utilizan en aquellas operaciones de rinoplastia en las que se desea incrementar el tamaño de la nariz. Cuando la rinoplastia pretende reducir el tamaño de la nariz o se desea eliminar alguna parte, la prótesis no es necesaria.
Las prótesis pueden ser de diferentes tipos, siendo las más habituales las de silicona o las acrílicas. Estas prótesis se fijan a la nariz del paciente a través de adhesivos quirúrgicos que luego se disuelven. Estos adhesivos mejoran la fijación y simplifican el post-operatorio.
Los riesgos de la colocación de una prótesis nasal son los típicos de cualquier cirugía de rinoplastia, a los que se deben de añadir la posibilidad de rechazo de este elemento externo por parte del paciente.
Si la operación de nariz se ha realizado de manera adecuada y con las técnicas correctas, el porcentaje de rechazo de una prótesis nasal es bajo, aunque siempre existe esta pequeña posibilidad.
El uso de prótesis nasales es especialmente adecuado para las rinoplastias de reconstrucción, ya que con este elemento externo se consiguen resultados que son altamente satisfactorios.
Las características que debe de tener una buena prótesis nasal son las siguientes:
- Que el paciente pueda tolerar bien el material.
- Que el material sea estable.
- Que el material sea maleable para darle la forma adecuada.
- Que el material no se decolore
- Que el material sea fácil de manejar por el cirujano.