Vivimos en un mundo globalizado en el que diferentes etnias y razas conviven en la mayoría de los países, lo cuál está provocando la mezcla de rasgos étnicos con la consiguiente y paulatina pérdida de los rasgos faciales diferenciadores. En este contexto, muchas personas pertenecientes a grupos étnicos minoritarios buscan acercar su aspecto estético al de la mayoría, buscando la igualdad y parecerse lo máximo posible a la etnia más común, con la idea de integrarse y de ser aceptados más rápidamente.
Como consecuencia de estos cambios en nuestra sociedad, se ha incrementado la demanda de operaciones de rinoplastia entre determinados grupos y personas que quieren suavizar determinados rasgos étnicos que marcan una clara diferencia con la mayoría de la población y que piensan que el ser identificados con una determinada etnia, puede generar ciertos rechazos o prejuicios desde un punto de vista profesional o personal.
En este contexto, ciudadanos de origen africano, hispano, árabe, asiático y de otras etnias. están demandando cada vez más rinoplastias que eliminen sus rasgos étnicos diferenciadores.
Por ejemplo, los ciudadanos asiáticos buscan un mayor tamaño en su nariz, y quieren dejar atrás el achatamiento típico de su etnia, mientras que los afroamericanos intentan reducir el tamaño de sus orificios nasales.
Éstas no son las únicas etnias que buscan en la rinoplastia la solución a sus problemas. Por ejemplo, también es muy habitual que ciudadanos de origen judío intenten reducir el tamaño de su tabique nasal y hacerlo menos prominente.
En definitiva, se trata de operaciones de rinoplastia que buscan suavizar los rasgos faciales diferenciadores, para evitar posibles prejuicios de terceras personas o simplemente porque les parece más atractiva una nariz diferente que la característica de su etnia.
No hay que olvidar que los resultados no son exactos, y que tras la rinoplastia, la nariz resultante puede no ser exactamente la nariz deseada, sino diferir ligeramente de ésta debido a las particularidades de esta cirugía estética.
La tecnología ha mejorado durante los últimos años y con ello la precisión de esta cirugía plástica y se han incluido técnicas modernas como por ejemplo la tecnología láser. Aún así, hay que recordar que se está tratando con tejido humano que no se rigen por leyes matemáticas y donde no siempre dos más dos son cuatro.