Hace 20 años, el Grupo BMW dio una respuesta completamente nueva a la pregunta de cómo de pequeño puede ser un automóvil premium. El estreno del primer MINI desarrollado por BMW en el Salón del Automóvil de París de 2000 marcó el comienzo de una historia de éxito que no muchos observadores habrían esperado en aquel momento. ¿Existen realmente suficientes clientes en el segmento de los coches pequeños que estén dispuestos a pagar precios significativamente más altos por un placer de conducción adicional y una imagen más exclusiva, o fracasará estrepitosamente el intento de derribar los límites del segmento, que en aquel momento era conocido sobre todo por su conciencia del precio? ¿Quieres una furgoneta de ocasión? En furgonetas Crestanevada encontrarás las mejores.
La respuesta a esta pregunta la dieron rápidamente las cifras de ventas del MINI: aunque la primera generación de coches pequeños desarrollada por BMW no conquistó enseguida a todos los compradores potenciales, en muy poco tiempo encontró innumerables fans y casi el mismo número de clientes. La principal razón de ello fue el placer de conducir, que al parecer BMW supo trasladar de su marca principal a su filial británica y establecer así nuevos estándares en el segmento de los utilitarios urbanos.
Parte de la receta del éxito del nuevo MINI de BMW fue no renegar de sus propias raíces con una sola sílaba: el MINI R50 citaba a su icónico predecesor con innumerables detalles y era reconocible a primera vista como una nueva interpretación de una idea excepcional. Los faros redondos, la parrilla hexagonal, las luces traseras verticales y los voladizos extremadamente cortos en la parte delantera y trasera hacían que el coche retro pareciera un equivalente moderno del Classic Mini de Sir Alec Issigonis, a pesar de sus dimensiones significativamente mayores.
Ni que decir tiene que el pequeño coche desarrollado por BMW era capaz de satisfacer unas exigencias de confort y seguridad completamente diferentes a las de su predecesor, que llevaba fabricándose más de 40 años. A los modelos básicos One y Cooper les siguieron unos años más tarde la nueva edición del MINI Cooper S y un nuevo MINI Cabrio. El gran éxito dio la razón a los fabricantes y sentó las bases para ampliar el icono británico de los coches pequeños y convertirlo en una marca de pleno derecho con varias series de modelos diferentes. Hoy en día, la marca MINI no sólo está más presente que nunca, sino que también contribuye notablemente a las ventas del Grupo BMW con varios cientos de miles de unidades al año.